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La exótica belleza de Felicitas Guerrero, retratada en las odas los poetas de fines del siglo XIX, que la llamaban la mujer más hermosa de la República Argentina y La joya de los salones. Vivió en el Buenos Aires colonial uno de los dramas pasionales más impactantes de todos los tiempos.

Obligada por su padre, el ambicioso Carlos Guerrero, a casarse a muy temprana edad, con uno de los hombres más ricos del país, don Martín de Alzaga, vio truncados sus deseos y anhelos; sin embargo nunca se dio por vencida, y se convirtió en el centro de una lucha sin precedentes por las ricas tierras de la pampa húmeda argentina; por sus riquezas, poder, y por quienes pujaban por conseguir su corazón. Felicitas no sólo trascendió por su hermosura: •  Su familia introdujo los primeros ejemplares de vacunos finos Aberdeen Angus, una de las razas que hoy consumimos. Hoy los actuales dueños de la Cabaña Charles siguen siendo los Guerrero. •  De su esposo Martín heredó casi cien mil hectáreas de rica tierra bonaerense. En una de estas porciones, sus sobrinos fundaron las ciudades de Cariló, Pinamar y Valeria del Mar. •  En su honor su familia construyó la iglesia Santa Felicitas, en la esquina de Pinzón e Isabel La Católica de Barracas, a siete cuadras de la cancha de La Bombonera, en La Boca, Buenos Aires. La historia trascurre desde 1846, relatando la caída de Juan Manuel de Rosas, hasta 1872, con la presidencia de Domingo F. Sarmiento. Felicitas Guerrero, criada en cuna de oro; los de su tiempo le auguraban una próspera y feliz vida, pero inesperados sucesos ocurrieron…